A Marta del Castillo, in memoriam

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La agresión más implacable en los animales está impulsada por el miedo a ser eliminados en una situación de la que no pueden huir. En estas condiciones de encierro, la presa lucha con el coraje proverbial de la desesperación. Cuando le quitan la vida a un semejante, los animales lo hacen para sobrevivir y de la forma más rápida, indolora y efectiva posible. Las bestias atacan para comer, para defenderse, para proteger a los suyos o su territorio. También compiten agresivamente para procrear. El vencedor, sin embargo, se suele contentar con demostrar su superioridad -a menudo a través de simples gestos- y rara vez mutila o inflige daños serios al contrincante, a quien por lo general permite que se retire sin perseguirlo…

Miguel llamó a Samuel el mismo día de la desaparición de Marta, el 24 de enero, porque la había matado y no sabía cómo deshacerse del cadáver. Samuel, cuando llegó a la casa de Miguel, en la calle León XIII del barrio de la Macarena, encontró el cuerpo sin vida de Marta, al que llevaron hasta el puente sobre el Guadalquivir desde el que aseguran que la arrojaron al río. Todas estas acciones las realizaron la madrugada del domingo 25 de enero, pocas horas después de que presuntamente Miguel matara a Marta tras golpearla en la cabeza con un objeto contundente…

“En el fondo, la crueldad de los animales es un mito, mientras que la crueldad del ser humano es una siniestra realidad”.

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